A la hora de cuidar un rosal correctamente, será fundamental que tengan luz solar al menos 6 horas al día, incluso a las rosas que prefieren la sombra les hace bien la exposición directa al sol de 4 a 6 horas por día.
Es necesario que el suelo tenga un buen drenaje de agua para evitar la acumulación del agua, aunque también debemos corroborar que retenga cierta humedad. De este modo, a la hora de plantar un rosal será fundamental que elijas un sustrato adecuado o prepares el drenaje adecuado para el tiesto donde colocarás la planta.
Las rosas marchitas que hayan quedado en el rosal deben ser eliminadas, para que le dejen espacio a nuevas rosas. De este modo, deberás retirarlas cuando veas que se están secando y así crezcan rosas más fuertes.
Uno de los cuidados principales que necesitan los rosales es una correcta poda, que hará que florezca más y tenga mejor salud. Debe podarse el rosal en pleno invierno, cuando la planta se encuentra adormecida, siendo el mes de febrero o marzo la fecha límite para realizarla (en el hemisferio norte). 
Realizaremos la poda de los rosales con unas tijeras bien afiladas, y los cortes deberán realizarse de manera sesgada hacia adentro para ayudar a que el agua no se acumule, y además debemos procurar no cortar sobre los nudos para mejorar al crecimiento. También te sugerimos consultar nuestro artículo sobre cómo y cuándo podar las rosas.
También será necesario tomar medidas preventivas para las plagas que pueden afectar a nuestras rosas o a la planta por completo. Pulgón y escarabajos son los insectos que más comúnmente podrán afectar a nuestro rosal.