Sin duda, vale la pena controlar las malas hierbas antes de empezar a plantar pues, de lo contrario, competirán por los nutrientes con las nuevas plantas; además una vez están plantadas resulta más difícil deshacerse de ella.

Las malas hierbas de mayor tamaño pueden arrancarse a mano o con una azada. Las resistentes, como las grama, son todo un problema. Aunque se arranque la parte aérea, la planta sobrevive gracias al almacenamiento subterráneo  de nutrientes y brota año tras año. Para eliminar con eficacias la malas hierbas permanentes hay que arrancar de raíz.  Pero lo mejor aún es utilizar un herbicida químico sistémico (por ejemplo, uno que contenga glifosato), que se aplica sobre las hojas y circula por la planta hasta llegar a las raíz.

En Sipcam Jardín, disponemos de los últimos avances en Herbicidas que os ayudarán a controlarlas 

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